ENCIERRO PELIGROSO
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- 21 may 2021
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¿Alguna vez pensaste en un encierro de seis meses donde cada día tu vida corría peligro? Despertar y pensar si estarás viva o no, es la incógnita de mujeres que tuvieron que convivir con sus agresores durante la cuarentena.
La violencia contra la mujer es la segunda pandemia que atraviesa el mundo entero. Todos los días vemos hombres que creen tener el derecho de golpear, matar, ultrajar y desestabilizar emocionalmente a las mujeres. La impotencia de ver féminas que bajen la cabeza ante el maltrato de una bestia compulsiva incapaz de valorar y respetar la vida de un ser humano.
ASFIXIA
“Cuando decretaron la cuarentena sabía que mi vida y la de mi hijo corría peligro y no precisamente por el miedo al contagio” manifestó Susana Milagros Nicolas Castillo de 27 años, quien fue víctima de maltrato físico y psicológico durante la cuarentena por parte de su pareja Alberto Rodríguez, quien es padre de su menor hijo de 4 años.
Un hombre de 35 años, apresado por las drogas desde los 18. Sin estudios de secundaria culminados, con trabajos inestables de dudosa procedencia y con carácter agresivo cual bestia salvaje; ese mismo era quién golpeaba y violaba a Milagros cuantas veces quería sin piedad.
Un verdadero infierno es lo que vivió esta mujer. El viernes 25 de septiembre del 2020 a las 5:45 pm fue casi su último aliento. “Le rogaba que por favor me suelte porque me estaba dejando sin aire” fueron las últimas palabras que dijo dentro de la casa donde convivían.
Alberto por un impulso de celos empujó a Milagros dentro de un baño. “Si no eres mía no serás de nadie” gritaba Rodríguez embargado por la furia. La ahorcó hasta dejarla casi sin aire. Ella tiraba los objetos desesperadamente que se encontraban dentro del lugar con la intención de que alguien escuche su quejar, gritos de agonía y de esa forma puedan salvarle la vida.
La persona que decía amarla y prometió cuidarla, es la misma que estaba dejando que tuviera una muerte en vida dentro de esas cuatro paredes. Rodríguez estaba poseído por las drogas y tras un descuido, ella logró darle un golpe con las pocas fuerzas que le quedaban, acción que finalmente fue su escapatoria.
“Agarre a mi hijo y corrí durante veinte minutos sin parar” dijo Milagros entre lágrimas. Después de tanta humillación, abuso, maltrato y violaciones; pudo sentirse libre por primera vez en seis meses.
El 20 de diciembre del 2020 Milagros consiguió un trabajo estable en la compañía de limpieza “Hadas” ubicada en el distrito de Miraflores. “Aprendí a valorarme y toda mi experiencia me hizo más fuerte” dijo ella.
¿AUTORIDADES?
El caso de Milagros no fue el único durante la cuarentena. Desde el 17 de marzo hasta el 31 de agosto de 2020 se atendieron alrededor de 14.583 casos de violencia contra la mujer, según registros de los Equipos Itinerantes de Urgencia (EIU).
La deficiencia, indiferencia y la impunidad en el Perú es la razón por la cual estos seres repudiables siguen en las calles sin ningún tipo de castigo. A estas alturas las autoridades siguen pensando que la principal razón es el miedo de las agraviadas y no es así. El factor determinante es que el poder judicial no trata estos casos con el debido interés y castigo apropiado.
“Las excusas de los agresores es el estado de ebriedad y el estrés por el encierro” menciona el Suboficial de segunda Carlos Aguilar desde la comisaria Apolo ubicada en el distrito de La Victoria. “Un caso crítico que intervine en el mes de agosto fue la de un hombre que intentó asesinar a su mujer con un arma blanca frente a su menor hija.”
Los procesos existen en estos casos, pero un asesinato sucede a la velocidad de la luz y es a lo que están expuestas diariamente las mujeres. “Lamentablemente los casos que recibimos día tras día tardan seis meses en llegar a la fiscalía o en algunas oportunidades son archivados por no darle seguimiento” refiere el suboficial Aguilar.
Casos de impunidad e injusticia seguirán presentes en el país. Siempre hay una escapatoria y no siempre estará con personas que usan uniforme. Maltrato- es una palabra de ocho letras cargada de dolor, llanto, súplicas, agonía, desesperación y gritos de auxilio. Escapa porque una opción no es quedarte con tu agresor.
Autor: Gabriela Fernández

FOTO: Gabriela Fernández





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