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FORMAS DE AMAR

Si de amor se tratara, este es ciego, transparente, incontenible e inesperado. ¿Pero que hay de aquellos que son perseguidos por amarse con la misma intensidad? ¿Es acaso este sentimiento un pecado? ¿Amar no es una virtud?


El parque Kennedy de Miraflores fue testigo de la primera hazaña liberadora. Eran las cinco de la tarde de un julio de 1995. Un cielo gris con espesas nubes admiraba con esplendor lo que pasaba. Contínuos transeúntes miraban inquietos. ¿Era acaso algún circo local que se promocionaba?


No fue hasta que tres valientes, Carloandré Céspedes, Ángela Benavides y Manuel Forno, decidieron deshacerse de sus antifaces que la verdad se supo. Eran 26 personas que cansadas de un hostigamiento concurrente se armaron de valor y sin saberlo dieron inicio a unos de los mas grandes movimientos en el Perú. Las marchas LGBTI+.


Decir que eran libres era minúsculo, una bofetada hacia la verdad. Pero en sí, era lo mas lejos a lo que podrían llegar jamás. De la masacre a la visibilidad, mas no al respeto ni la tolerancia. ¿Qué favor tendría ser diferente? Era una utopía. ¿Abdicar? Imposible. Ni las masacres en masa, ni los “maricones de mierda”, ni las detenciones y burlas quebrantaron esa llama incandescente que los mantenía en pie.


Hoy, 12 026 peruanos, lo que equivale a una Lima completa, luchan por un objetivo. El gozar de los mismos derechos civiles que una persona heterosexual. Pero, ¿Cómo son sus vidas hoy?


CRECER


Edson Huerta era un gay machista. Un joven de 28 años, alto, con un par de ojos que escondían un dolor que hoy, por azares del destino comparte con Alex Poémape, su compañero de vida. El primero, egresado de psicología de la Universidad Nacional de San Marcos. Una persona analítica, pero impulsiva, frágil pero al unísono tan fuerte ante la adversidad. Se derrumbó en su desolada habitación. Edson de solo 15 años reveló ante sus padres su secreto mas tormentoso. Era gay. “Desde ahí no tocamos mucho el tema”.


Era el año 2008, y Edson cursaba el tercer grado de secundaria. Una etapa verdaderamente difícil. Creció entre la soledad, las burlas, y las salidas clandestinas con adolescentes como él. “Ahí me di cuenta que no estaba tan solo”. Pero no fue hasta que ingresó a la universidad, cuatro años después, donde pudo ser verdaderamente libre.


“Era increíble. Decir que eras gay no te hacia menos” Su clase de Psicoterapia Grupal de séptimo ciclo, fue su confesonario. En ese entonces, el chico que le gustaba, se declaró abiertamente gay ante una sala llena de 50 cabezas asombradas -hasta él mismo. Y como si del éjercito se tratara, uno a uno admitieron que también eran homosexuales. Al parecer, ser diferente no era tan malo.


ETIQUETAS


Enzo Rosado no necesita presentación. Muy locuaz con las palabras y frívolo si de sentimientos hablamos. Un joven con preocupaciones mas grandes que un par de insultos y burlas. “Aprendí a ignorarlos por que no me gusta gastar saliva”. No se encasilla, disfruta y vive. “Las etiquetas van nada mas en la ropa”. Agradece infinitamente al destino por todo lo que pasó puesto que lo hicieron mas fuerte, forjaron su carácter y establecieron un muro que rara vez es quebrando por un ignorante.


Dentro de la Universidad San Martin de Porres, Enzo sintió la ira de Dios reflejado en aquellos rayos solares que cayeron sin piedad. Y como cualquier ser humano común y corriente, se abanicó. Un grupo de 20 de estudiantes esperaba que los dos guardias les permitieran el paso a las aulas. Eran las 12: 55 p.m. Cuando a su costado, Enzo escuchó unos murmullos y risas sarcásticas acerca de su forma de ser. "No entendí el propósito. ¿Se iban a sentir superiores a mi?” Una actitud inmadura que dejó un fastidio intermitente en su día.


Ni Edson, ni Enzo se ven con hijos. Aman su vida y ser como son. Edson Huerta, trabaja todos los días en su relación. Su único hijo es Viajeros empedernidos, un proyecto, que hace dos días se convirtió en una empresa oficial. Por otro lado, Enzo Rosado solo anhela que de aquí a diez años, existan leyes y candidatos que establezcan normativas igualitarias, donde la comunidad deje de ser transgredida solo por amar diferente.


Autora: Nicole Veliz


Fotografía: Nicole Veliz

 
 
 

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