LAS FLORES QUE SE MARCHITAN AL ESPERAR SU RIEGO DE JUSTICIA
- Impregnate de Historia

- 31 may 2021
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El martirio de la pérdida de un hijo nunca cesa. Eso demostraron los deudos de las 29 víctimas, durante el Avant premiere de la película Utopía. Cuando vieron al valiente rescatista, Ángel del Carpio, no pensaron en otra cosa que preguntar si es que éste vio por última vez a sus hijos. ¿Obtendrán la justicia que tanto anhelan sus corazones?
Para aquella noche estelar, donde se inmortalizaría lo sucedido el 20 de julio del 2002, invitaron a Ángel del Carpio, quien rindió sus servicios de bombero rescatista en aquella fatídica madrugada y que, además participó con el mismo rol en la película. Asistió con un traje elegante digno para una presentación del calibre; pero no estaba preparado para las nostálgicas preguntas de parte de las familias de las 29 víctimas mortales del incendio de la discoteca Utopía. En ese momento, Del Carpio no pudo evitar recordar el intenso humo que inundaba sus ojos.
Las compañías de rescate llegaron a las 3:24 a.m., entre ellas era Lima 4. Ángel del Carpio estaba a cargo de una de las unidades. Dentro del local todo era negro. El intenso humo impedía la visión como si se tratara de una neblina. Un joven, de camisa blanca y pantalón negro, fue la luz del camino. Guio a la unidad por el primer piso, pero no se encontró nada. Cuando fueron a los baños del segundo piso, se percataron que las puertas no abrían. Eso solo significaba que había gente adentro. Rápidamente perforaron las paredes y al ingresar encontraron 39 personas desplomadas por asfixia, de las cuales 29 no lograron sobrevivir.
NEGLIGENTE DIVERSIÓN
Un año antes, Édgar Paz Ravines y Alan Azizollahoff Gate crearon la discoteca Utopía en el primer nivel del Jockey Plaza, distrito de Surco; con el objetivo de coronarla como la más exclusiva y lujosa de Lima. Solicitaron una Inspección Técnica de Seguridad Básica a la Segunda Región de Defensa. Para el 30 de abril, se dio la conclusión que el local no cumplía con las condiciones mínimas de seguridad para funcionar. Sin embargo, esto no impidió realizar el sueño de los ambiciosos hombres. Siguieron con el proyecto y contrataron como administrador a Percy North.
La denominada ´Fiesta Zoo´ se programó la noche del 19 de julio del 2002. Que mejor que bailar y beber al lado de cuatro felinos, un chimpancé y un caballo. Las personas comenzaron a llegar a partir de las 22:00 horas. El aforo sobrepasó los 1 500 siendo la capacidad máxima. Todo era diversión acompañado de música electrónica. Alrededor de las 3 a.m., la euforia dominó al barman Roberto Ferreyros. Ingresó a la cabina de sonido y accionó el aerosol con un encendedor. Esto provocó que el poliuretano, material altamente inflamable, emanara gases altamente tóxicos por todo el local.
ETERNA ESPERA
Aquellos jóvenes que fueron a divertirse, jamás regresaron a casa. El 5 de diciembre del mismo año, los deudos acusaron de asesinato a los dueños del local. La culpa pasó entre los socios como si se tratara de un juego de pingpong. Los únicos absueltos del caso fueron el exaccionista de Utopía, Fahed Mitre y el exalcalde de Surco, Carlos Dargent. Después de dos largos años, el 29 de abril, Édgar Paz y Alan Azizollahoff son denunciados por homicidio, pero se fugaron del país en julio. Por otro lado, Percy North y Roberto Ferreyros son condenados a 4 años en prisión. El bartender se libró de las rejas quince meses después por actividad penal. Para North fue más complicado. Su sentencia anterior aumentó a 15 años, luego varió de nuevo a 4 años y al final salió por libertad anticipada el 14 de abril del 2007. Los padres estaban indignados y lucharon por más. Después de 4 años, el administrador es recluido en el Penal para Reos Primarios para cumplir la condena de 10 años.
Todo este proceso dejó un mal sabor de boca a los padres de las víctimas. No podían creer que las vidas de sus hijos valían 4 simples años. Luis Delgado Aparicio, vocero del grupo de deudos, no descansó hasta que la verdadera justicia cayera en los hombros de los culpables. Después de un tiempo, el esfuerzo de las familias parecía rendir frutos. En el 2018, el Ministerio del Interior ofreció 20 mil soles por la captura de los dueños de la discoteca. Sin embargo, solo se logró extraditar a Édgar Paz Ravines desde México. También se consiguió localizar a Alan Azizollahof quien está en Sudáfrica, pero la justicia peruana no es suficiente. Desde entonces, dieciséis padres de familias han fallecido, incluso el Sr. Delgado. Solo quedan unos pocos quienes siguen en pie para lograr calmar el tormento en sus corazones.
Autora: Dayanna Vargas

Fotografía: Diario Uno





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