NO HALLADAS
- Impregnate de Historia

- 15 jun 2021
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Cada dos horas una peruana desaparece. Inmediatamente la alerta ámbar se enciende y el operativo comienza. Sin embargo, antes del 2020 la búsqueda era rudimentaria, pero el dolor era el mismo. ¿Acaso la anarquía sigue reinando el lugar?
Cinco años pasaron desde que Patricia Acosta perdió a sus tres seres más queridos. Semanalmente ella y seis valientes realizan plantones frente al Palacio de Justicia . El 2017 conformaron “Juntos Perú por justicia: Basta de impunidad”. Una organización casera que hoy es su hogar. Donde su estrés y dolor cesan; y la esperanza se mantiene viva.
ENIGMA
Alcides Díaz tomó una decisión. Era inicio de semana de un flamante nuevo año del 2016. El clima apremiaba y los primeros rayos solares asomaban tímidos por los techos de Mi Perú. Díaz no lograba ingresar a su propia casa. Desesperado, se introduce por la parte trasera de su humilde recinto colindante con Ventanilla. Un sentimiento de angustia se aloja en su estómago y una riña de años desata el caos.
Jacqueline Díaz y su esposo Jimmy Altamirano se asombraron al encontrarse al padre de Estefhanny Díaz Acosta una joven de 24 años, risueña, tranquila y enamorada. Gritos que provenían de la vivienda llamaron la atención de los vecinos. Uno de ellos intervino. Asomó su rostro por una de las ventanas próximas a la puerta principal y divisó a un Alcides Díaz moribundo. De su cabeza surgía un riachuelo de sangre que llegaba a cubrir su torso completo.
Aun con la herida abierta, Díaz llega a la comisaría de Mi Perú a las 10 a.m. acompañado de tres vecinos planta la denuncia; sin embargo esta no procede. E inmediatamente es trasladado al Centro de Salud, ubicado a la espalda de la estancia policial. Lugar donde recibiría 32 puntos por semejante agresión.
El vecindario entero se enteró de la situación. Estefhanny Díaz y sus dos hijas menores de 5 años y 7 meses estaban desaparecidas. La prensa difundió su imagen. Su pareja impuso una denuncia que no fue atendida sino hasta seis horas más tarde y la búsqueda sin éxito comenzó. Pero ¿qué sucedió la noche anterior?
LA BÚSQUEDA
Escuchar gritos procedentes del hogar de los Díaz era costumbre. Solo que por esta oportunidad los protagonistas eran Estefhanny y el que ahora es su ex pareja. La paciencia de la mujer culminó el viernes 23 de abril. Una infidelidad por parte del padre de la menor de 7 meses destruyó la familia que una vez se construyó. La traición dejó un vacío y aletargado corazón que por solo un día decidió desistir. Esthefany perdió el apetito y su ánimo decayó.
El domingo 25 la joven habló por Messenger con su madre, Patricia Acosta Ruiz (48). Ella que se encontraba en Chile la animó a seguir adelante y que luchará por sus hijas. “ Te voy a ayudar a poner un negocio”. Madre e hija tenían planes a futuro. Su desaparición no fue casualidad.
Eran las 7 p.m. Y una matiné se celebraba al frente de su casa. Estefhanny cruza la calle y treinta minutos más tarde, su prima y ella se reúnen. Las dos mujeres, acompañadas de las hijas menores de Estefhanny, que también asistieron a la reunión, se encaminaron hacia un descampado. El reloj marcaba las 10 p.m. y la joven madre llama a Alcides Díaz. “Me quedaré en la casa de una amiga” y colgó. Desde ese momento su familia no las vió más.
Dos repentinas apariciones alimentaron las ansias de volver a verlas. La primera, dada ese mismo año. Donde la historia clínica de Estefhanny fue usada para resolver un sangrado de encías en una pequeña posta a dos cuadras de su vecindario. La Dirincri investigó al personal involucrado, pero no la reconocieron. La segunda ocurrió dos años después. Donde notificaron la matrícula de la última hija en una institución educativa de Pachacutec. La indagación parecía ver la luz, pero el Covid-19 congeló por completo el sistema de investigación. Tres años y aún no hay respuestas. Aun así, su madre sueña con encontrarla en la calle.
Autora: Niccole Veliz

Fotografía: Niccole Veliz





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